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La mina de cobre más grande de Colombia

De lograr los permisos requeridos por la ley, el proyecto Quebradona, ubicado en Jericó, Antioquia, se convertiría en la mina subterránea más moderna del país y de la región. Su explotación traería cerca de 6 billones de pesos en regalías al Estado.

En 2004 las empresas Anglo Gold Ashanti y B2Gold que se retiraría del proyecto en 2009, comenzaron a buscar oro y otros metales en la parte alta de Jericó (vereda Quebradona). De acuerdo con el gerente de Asuntos Corporativos e Innovación de AGA, Juan Camilo Quintero, la historia de la presencia de la compañía en Antioquia comenzó en los primeros años de la década de 2000, “un momento en el que el país y el departamento pasaban por una difícil situación de orden público, aun así, decidimos involucrarnos en un proyecto de exploración minera porque creíamos que podríamos contribuir en el desarrollo y progreso de la región, convicción en la que aún nos mantenemos”.

El consorcio llegó a Jericó en busca de oro, sin embargo, los resultados de los estudios arrojaron que el mineral predominante era el cobre. Entre 2006 y 2015, se hicieron más de 120.000 metros de perforaciones en distintas partes de la zona alta del municipio para determinar el tipo de mineral, el tamaño, la profundidad y la forma del yacimiento. “Los miles de metros perforados en los estudios no solo nos permitieron establecer con exactitud la cantidad de cobre y la localización exacta del yacimiento debajo de la montaña, sino conocer la hidrogeología, la tipología de la roca y su mecánica. Hoy podemos decir que somos los que más sabemos en términos geológicos de la región de Jericó”, explicó Quintero.

Esa información fue presentada al Gobierno colombiano de la época, que, en 2015, declaró a Quebradona Proyecto de Interés Nacional Estratégico y autorizó integrar cinco títulos mineros bajo un contrato de concesión minera. En 2017, AGA comenzó a hacer los estudios de prefactibilidad, factibilidad y el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) junto con el Plan de Trabajos y Obras (PTO), que culminaron en 2019. En ese año se definió el proyecto final y se presentó el EIA ante la Agencia Nacional de Licencias Ambientales y el PTO ante la Secretaría de Minas de Antioquia, los cuales todavía se encuentran pendientes de aprobación. En todas esas investigaciones participaron 28 firmas internacionales y nacionales.

De acuerdo con el proyecto final, el depósito mineral, denominado Nuevo Chaquiro, se encuentra ubicado en la vereda Quebradona a una profundidad de 400 metros. Se estima que se exploten 4,9 millones de toneladas de concentrado polimetálico compuesto por 80 por ciento de cobre y 20 por ciento de oro, plata y otros minerales. El proyecto abarcará 7.593 hectáreas de la parte baja y alta de Jericó y se llevará durante 38 años en cuatro fases: cuatro años de construcción y montaje, 21 de extracción, tres de cierre y 10 de poscierre, sin contar los más de 14 años de prospección y exploración.

De acuerdo con Quintero, el proyecto tendrá una inversión entre 1,2 y 1,4 billones de dólares (capex) y generará entre 300 y 400 millones de dólares en exportaciones anuales y más de 6 billones de pesos en impuestos durante los 21 años de operación. Esas cifras convertirán a Quebradora en una de las 60 empresas más grandes del país. Para el caso de Antioquia, esta mina significará el despegue económico de Jericó, la generación de alrededor de 3.000 empleos directos e indirectos durante la construcción y 1.500 directos e indirectos para los 21 años de operación, el fortalecimiento de otras actividades económicas como la agricultura y que, sumado al proyecto de Gramalote, el departamento aumente sus exportaciones en 30 por ciento. “Si ponemos en marcha la mina nosotros seremos los segundos exportadores del departamento después de los bananeros”, explicó Quintero.

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La explotación subterránea y la subsidencia

Al no haber afloramiento o veta, el método de explotación del mineral será subterráneo. Esta técnica traerá como consecuencia la subsidencia de la montaña en donde se encuentra el yacimiento, pero no traerá ningún peligro para los habitantes de la región.

Como el yacimiento no tiene ninguna afloración, es decir, no presenta ninguna veta, la explotación se hará de manera subterránea a través de túneles. La extracción de la roca se hará por el método de hundimiento por niveles. Dentro de la mina, la roca será triturada y transportada por bandas a través de un túnel de 6 kilómetros de longitud que desemboca en la vereda Cauca, parte baja de Jericó. Allí se encontrará la planta de beneficio, que utilizará tan solo el 0,2 por ciento del caudal del río Cauca, que en esa zona es de alrededor de 760 metros cúbicos por segundo. También se tiene contemplado construir plantas de tratamiento para recircular gran parte de esa agua captada. La mina contará con tecnología de punta de la cuarta revolución industrial. Casi toda la operación será robótica y a distancia y se contará con sistemas de recolección de datos, cuyo análisis, por medio de big data, servirán para tomar decisiones en tiempo real.

Si bien esta técnica no genera áreas de explotación en la superficie de la montaña, sí causa una subsidencia, cuya área es de un kilómetro con un hundimiento efectivo de 500 metros y 365 metros de profundidad.

La subsidencia es el hundimiento de un terreno. Puede ocurrir por causas naturales o por obra del hombre. En el caso de la mina Quebradona, este fenómeno será paulatino y ocurrirá en el área correspondiente al techo del depósito mineral que será explotado. En otras palabras, el pico de la montaña donde encuentra el yacimiento se hundirá y es un efecto esperado del método minero seleccionado. A medida que se va sacando el mineral, la roca que está encima va descendiendo lentamente en los vacíos que quedan. Con el tiempo, el terreno que está en la superficie cede y también se va hundiendo. Empezará a ser evidente en el tercer año de operación y todo el proceso de hundimiento tomará más de 20 años. Al final el área afectada será de 72,83 ha.

Peor no hay que tenerle miedo a este impacto ambiental. Luego de cerca de 120km de perforaciones AngloGold conoce muy bien las rocas, la hidrogeología y la hidrología de la región, y hemos encontrado que, debido a las características propias de la roca. Gracias a ello saben que el hundimiento no crece más allá del área definida, no se va a hundir el pueblo porque debajo este no se van a hacer excavaciones. Frente a las afectaciones de los cuerpos de agua por la subsidencia, AGA estructuró un proyecto de canalización para desviar las aguas hacia otros cauces por fuera del hundimiento de la montaña.

Al final, en la subsidencia será poblada por vegetación y animales y se convertirá en un refugio natural para la fauna nativa. En últimas, el hundimiento creará una barrera que mantendrá el habitad a salvo de las amenazas que lo afectan en otros lugares y las personas que visiten la zona verán una gran hondonada forrada de árboles y helechos y musgos.

Un método seguro para acumular los relaves

En la mina Quebradona los desechos de la extracción minera serán secados y acumulados en un montículo que un futuro, tras un proceso de vegetación hará parte del paisaje de la región.

Uno de los grandes temores en la minería es la acumulación de relaves con el método de presa que significa que los residuos de la extracción de los metales se almacenan en grandes lagos o piscinas. Si bien este método es seguro, en el mundo se han presentado varios accidentes en donde la presa se rompe y ha generado avalanchas e inundaciones. Teniendo esto en cuenta y los estudio hechos en la región de Jericó, AngloGold Ashanti determina un método distinto para el manejo de relaves.

Durante los 21 años en que la mina estará en producción se extraerán y procesarán 124,35 millones de toneladas. Se estima que se exploten 4,9 millones de toneladas de concentrado polimetálico compuesto por 80 por ciento de cobre y 20 por ciento de oro, plata y otros minerales. El material restante corresponderá a 105,87 millones de relaves filtrados secos inertes y 13,57 millones de relaves con pirita. De acuerdo a los resultados de los estudios geoquímicos los metales que puedan contener tanto los relaves tanto los inertes como los de pirita están por debajo de lo exigido en la legislación ambiental y contarán con las medidas de manejo que a continuación se describirán.

Los relaves inertes, como su palabra lo indica, no tiene concentraciones significativas de metales pesados incluyendo el arsénico. Serán compactados en un montículo en la parte baja del municipio de Jericó, en la vereda Cauca y formarán un montículo 100 metros de altura. Este método es completamente diferente al de presa de relaves y mucho más seguro ya que al formar una montaña se evitan las avalanchas o inundaciones.

Para asegurar la estabilidad del montículo el depósito tendrá una humedad requerida que permita transportar, depositar, compactar y revegetalizar progresivamente el terreno, algo fundamental para su integración al paisaje y a la arquitectura propia de la región. Los criterios de diseño del depósito de relaves filtrados contemplan: manejo integrado de aguas, análisis de sismos, y los factores de seguridad que aseguran su estabilidad y manejo en todas las etapas del proyecto.

Por otra parte, los relaves con pirita contienen potencial de generación ácida y por lo tanto de causar alguna contaminación. Por eso tendrán un manejo independiente, y se depositarán en una celda con suelo impermeabilizado que permitirá el control de infiltraciones y el manejo de las aguas, asegurando que no exista interacción con el agua o al suelo. Posteriormente, una vez terminada la etapa de operación del proyecto, la celda con los relaves de pirita tendrá una capa de 10 metros de relaves inertes filtrados compactados, asegurando así que en ningún momento después de terminado el proyecto la celda de pirita entre en contacto por infiltración con aguas.

Finalmente, afirman que el montículo de relaves no representa mayor peligro porque su plan contempla un manejo integrado de aguas, análisis de sismos y el aislamiento de los relaves con un potencial de contaminar los suelos y el agua en una celda (alrededor de un 11 por ciento).

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créditos

Créditos

Productora general

Angélica Sánchez

Coordinadora de Proyectos

Jeanette Colorado

Editor Multimedia

Jóse Barrera

Ingeniera

María del Mar Tamara

Realización

Hecho a Mano Films

Producción del proyecto

Ilse Cárdenas Salazar