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Un trabajo que cambió vidas

Sin haber comenzado la construcción de la mina, el proyecto Quebradona ha generado empleo formal de calidad que ha mejorado los niveles de bienestar de algunos jericoanos. Estas es la historia una joven maestra del municipio a la que trabajar en la empresa minera le significó un giro de 180 grados.

Natalie Morales Herrera es una joven maestra nacida en Jericó, que por las vueltas que da la vida no ejerce su profesión, sino terminó trabajando para la mina Qubradona desde hace tres años. Su historia muestra cómo esta empresa minera puede transformar una cruda realidad que vive el municipio de Jericó: la falta de empleo formal y bien pago.

El padre de ella se dedicó durante toda su vida a cuidar fincas en la región. “Mi papa es agricultor y desde que era muy pequeña tuve que vivir de un lado a otro porque el cuidaba fincas y no era un trabajo estable. Un día estábamos en una finca y al otro día”, recuerda Natalie. Sin embargo, esa vida errante cambió cuando sus padres decidieron que ella tenía que estudiar. Dejaron de cuidar fincas y se radicaron en Jericó para que ella pudiera entrar a la escuela a hacer el bachillerato, lo que significo todo “un sacrificio porque las condiciones de estudio son mucho mejores acá en Jericó”.

Tras graduarse de bachiller ingresó a la Normal Superior del municipio y obtuvo el título de profesora. Era un importante logro en la realización de Natalie, pero también le representaba seguir el ejemplo de su padre: “ejercer mi profesión significaba vivir en otros municipios y estar de un lado a otro, y yo quería estar acá y sobre todo no quería dejar a mis padres”. Quedarse en municipio era una dura decisión que podría acabar con su futuro profesional porque conseguir una plaza de maestra en Jericó no era fácil.

En esos momentos, una amiga le comentó de las convocatorias que estaba haciendo Quebradona para reclutar personal en distintas áreas. Por su puesto, la empresa no requería maestros, pero ella sin pensarlo presentó las pruebas para laborar en alguna sección operativa. Y pasó. Primero comenzó en el área de control de riesgos y luego de un año fue trasladada al área de geología. Para ella su empleo en la mina le cambió radicalmente la vida. En sus palabras “ha sido una experiencia maravillosa”. Y su felicidad tiene que ver, entre otras cosas porque consiguió un trabajo bien pago y con todas las prestaciones sociales que le permiten hacerse cargo de sus papas y ahorrar para cumplir el sueño de comprar casa.

“Mi economía ha mejorado. Mi trabajo es bien remunerado y tengo todas las prestaciones sociales. Además, he aprendido un resto, ahora además de ser maestra tengo conocimientos básicos de geología”, dice. Pero lo que la tiene más feliz de trabajar en Quebradona es poder velar por sus papas: “yo soy la que llevó la responsabilidad de mi casa. Yo pago arriendo, pago servicios, merco y le doy la racioncita a mis papas y me alcanza para ahorrar”.

Ahora que tiene un empleo estable su próxima meta es “ahorrar un plantecito para la cuota inicial de una casita”. Por eso, espera que a Anglo Gold Ashanti le aprueben la licencia ambiental y demás permisos para que pueda empezar la etapa de construcción de la mina. Para Natalie, que la empresa continué en Jericó no solo representa una estabilidad laboral que le permitiría alcanzar el sueño de comprar su casa, sino que mejoraría la economía de la región.

“Con la mina Jericó podría avanzar en muchas cosas. Acá hace falta un buen hospital. Acá hacen falta buenas fuentes de empleo para que los jóvenes y la gente adulta no nos tengamos que movilizarnos a otras partes, como me hubiera pasado a mí. Los jericoanos estamos muy arraigados y queremos estar acá”, dice.

Hacia la reactivación económica

Antes que acabar con otras actividades productivas, la mina Quebradona podría apalancarlas. Un ejemplo de ello es que durante el periodo de estudios ambientales y geológicos la minera ha fomentado el desarrollo y la generación de empleo en el municipio de Jericó.

Estas historias muestran cómo la actividad minera puede ser motor del desarrollo económico de Jericó y dejan la moraleja de que la minería puede convivir con otras actividades productivas.

Una bonanza comercial

Jaime Andrés Henao es un jericoano que desde hace 7 años ejerce el comercio de abarrotes y es el distribuidor en el municipio de una importante empresa de lácteos del país. En su minimercado trabajan 6 personas que reciben un salario digno y todas las prestaciones salariales de ley. Cuenta Jaime que ese número de trabajadores y la posibilidad de ofrecer empleo formal se lo debe a Quebradona: “hace unos 3 años la minera empezó a comprarme abarrotes, más que todo agua, arroz, carne, granos y lácteos. Antes solo contaba con 3 empleados y por las dificultades económicas no podía ofrecerles un puesto de tiempo completo, pero gracias a las relaciones comerciales no solo los pude formalizar, sino que me tocó ampliar la plata laboral a seis personas”

Jaime está convencido que la minería en el municipio no va a acabar con actividades económicas, al contrario, cree que a muchos jericoanos les puede pasar lo mismo que a él, ya sea porque logren establecer relaciones comerciales con Quebradona o porque consigan trabajo en la mina. “Jericó es un municipio que se presta para el desarrollo económico y acá nosotros tenemos muchas ideas de emprendimiento, pero ponerlas en marcha es muy difícil, por ejemplo, en el comercio, uno puede montar su negocio, pero como los ingresos acá son tan bajos que la población no cuenta con una alta capacidad para comprar. Por eso yo creo que la mina puede hacer que estos niveles aumenten”, dice.

Empujón a la hotelería

Dora María Restrepo, dueña junto con su esposo de dos hoteles comenta que hace cuatro años incursionaron en la hotelería porque creían que el turismo era una excelente oportunidad de negocio. Sin embargo, la realidad no era como la que pensaban. “Si bien, en los últimos años el número de turistas ha aumentado de manera significativa, todavía no son los suficientes para fortalecer el sector hotelero”, dice Dora María.

Hace tres años, la fe de ella y de su esposo en que Jericó se convirtiera en un gran epicentro del turismo en Antioquia y Colombia, los llevó a hacer una grande inversión para construir un hotel en el pueblo de 37 habitaciones. Hubo en un principio, cierta incertidumbre si la cantidad de visitantes sería la suficiente para lograr el punto de equilibrio económico, pero rápidamente se disipó.

“Al poco tiempo de inaugurado el hotel, comenzaron a llegar empleados de la mina de Quebradona a alojarse por 8 o 21 días. Por su puesto esto alivió nuestras angustias. A esos primeros huéspedes les gustó nuestra atención, y creo que gracias a eso la mina empezó a negociar con nosotros el alojamiento de sus empleados”, recuerda Dora María.

Al igual que para Jaime, los negocios con la mina le permitieron no solo formalizar el trabajo de sus colaboradores sino generar empleo, en un lugar donde las oportunidades laborales formales brillan por su ausencia y donde la contratación se hace por horas.

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Créditos

Productora general

Angélica Sánchez

Coordinadora de Proyectos

Jeanette Colorado

Editor Multimedia

Jóse Barrera

Ingeniera

María del Mar Tamara

Realización

Hecho a Mano Films

Producción del proyecto

Ilse Cárdenas Salazar